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Carta marina de Olaus Magnus |
Bajo el tizón
de la noche y el oleaje de las sábanas, me jugaba la vida. Mi cama mudaba su
aspecto apacible y se convertía en un pequeño barco que, poco antes de vencerme
el sueño, partía al traspapelado Mar de los Sargazos. Allí, sediento de
aventuras, lanzaba mi arpón contra el lomo de las ballenas, disparaba mil balas
al viento y, poco después, con solo bajar mi mano, me salpicaba el alma con la
espuma del mar. Luego, a salvo tras el beso redentor de mi madre, amanecía en
una playa de arena blanca.
Años más tarde,
luché contra fieros piratas para impedir que me arrebataran la princesa que a
mi lado dormía y con quien contaba estrellas las noches sin luna. En mi barco
siempre era verano: noches en calma, de luz de luna sobre sus ojos.
Ahora, después de haber surcado cien mares y de cicatrizar
mil heridas, apenas siento el rumor de las olas, el resplandor de las estrellas…
tan solo la soledad insomne de un naufragio.
Plas, plas, plas y petición de bises por el texto. En cuanto al autor, espero que este sea de los casos en que nada tenga que ver lo sentido con lo escrito. Por cierto, esto me recuerda una cita de "Bartleby el escribiente": decía sentirse como a bit of wreck in the mid Atlantic. Era la única referencia al mar en esa novela, lo cual es muy significativo tratándose de Melville.
ResponderEliminarAbrazos.
Gracias, Fernando. Me has dejado un poco pillado con la erudición de tu comentario.
ResponderEliminarNo sé qué decir, la verdad, y lo que se me ocurre es una tontería sobre la realidad y la ficción y patatín y patatán. Pues, nada, que no voy a decir nada. Gracias. Que he tenido un lunes muy perruno.
Un abrazo