29.12.12

Sala 28: la muerte


Detalle de María Cleofás en el "Descendimiento de la cruz"

Fue en la primavera de 1436 cuando Rogier van der Weyden recibió el encargo de representar el difuso rostro de la muerte.

A ciegas, sin pensar cómo, se afanó en trizar los colores de la lluvia, en diluir sus pinceles en el amargor de la hierba. Pero él creyó que todo sería en balde. Nadie se atrevería a mirarla de frente; nadie callaría la voz del silencio; nadie, el vértigo de la sangre.

Desde entonces, la muerte, sabiéndose atrapada en la nitidez de una imagen, mudó la oscuridad de su semblante, su danzar mudable y voluptuoso, por la lenta gravedad de las lágrimas, por el légamo pegajoso de los días.

Quien, sin esperarlo, como en una tarde de invierno, se enfrente al “Descendimiento de la cruz sabrá, sin que nadie lo prevenga, que la muerte vive en sus oros azulados, en la geometría famélica de sus tablas, en la mirada esquiva de los hombres.


9.12.12

Incongruencionalidad retroangular bastarda

Fotografía: Alonso CM.
(o fotografía hecha a "jierro" contra la luz de las cinco de la tarde de un día de junio. Todavía me da calor recordar aquel día).


29.11.12

Cuervos en Killarney



Fotografía: Alonso CM.


(De las tardes casi boreales que nos regaló aquella ventana de Killarney)


A la tarde, como si los milenios no existieran, los cuervos regresan a la ciudad. Solos, en bandadas de humo negro, graznan esporádicamente sabedores de que la noche se ha despertado de su sueño lunático.
El regreso, como si los milenios no existieran, les ha de llevar a parques y jardines donde nadie les distinguirá de entre las tinieblas y el silencio de los sueños.
Señores de la confusión, amantes de la oscuridad, presos de la quietud, se ocultarán donde nadie podrá verlos. 

28.11.12

Aquella tarde



   Chocan las olas negras de la noche
sobre el breve espigón de aquella tarde.

   El día, como un cómico patético
que finge desenlaces sorprendentes,
se sumerge en sus últimas certezas.

   El público, apremiante mentiroso,
con impostado asombro memoriza
las últimas escenas, el sonoro
eco de los aplausos, el silencio...

23.11.12

De lo que propuso la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo, y que se resistió a morir en un contenedor de papel


Carta marina de Olaus Magnus
    Bajo el tizón de la noche y el oleaje de las sábanas, me jugaba la vida. Mi cama mudaba su aspecto apacible y se convertía en un pequeño barco que, poco antes de vencerme el sueño, partía al traspapelado Mar de los Sargazos. Allí, sediento de aventuras, lanzaba mi arpón contra el lomo de las ballenas, disparaba mil balas al viento y, poco después, con solo bajar mi mano, me salpicaba el alma con la espuma del mar. Luego, a salvo tras el beso redentor de mi madre, amanecía en una playa de arena blanca.
   Años más tarde, luché contra fieros piratas para impedir que me arrebataran la princesa que a mi lado dormía y con quien contaba estrellas las noches sin luna. En mi barco siempre era verano: noches en calma, de luz de luna sobre sus ojos.
    Ahora, después de haber surcado cien mares y de cicatrizar mil heridas, apenas siento el rumor de las olas, el resplandor de las estrellas… tan solo la soledad insomne de un naufragio.

6.11.12

Sofá


Sentado en el sofá,
la vida es dura,
también difícil.
Depende del enjambre
de tus hormonas,
(o de las de tu hijo
adolescente).

2.11.12

Menoscabado

Mentiroso mercenario,

mensajero malandante,

meritorio en el amor,

mentecato en los recuerdos,

mendigo torpe del tiempo,

ménade de firmamentos,

meneo de menestral,

merodeador de blogs,

menoscabado del alma,

mercurial tan invisible,

meriendacenas de versos,

mermelada muy mermada,

meridiano mercader,

merluzo menesteroso.

¡Menudo iluso menguante!

Menos es menos.

Mérida por su apellido.


(Firmado:

Mengano, con premio)