5.10.11

Máquinas


Alumbrando minutos y horizontes,
los relojes y los faros
son hijos del mismo dios:
el tiempo, esa fría anémona movida por la corriente.

4 Caminantes:

Fernando Moral dijo...

Ha merecido la pena esa espera y la inversión en deuda miradmiana. Bello y profundo.

Un abrazo.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Yo ya no llevo reloj, pero ni por esas.
Un abrazo

Rubén Muñoz Martínez dijo...

El tiempo, esa dimensión que nos envuelve y finalmente nos cede el paso a la eternidad.

Saludos,Rubén.

Ventana indiscreta dijo...

La luz como rayo que no cesa.
Los segundos pasando atropelladamente.
Y tu poema intemporal.