
En los pliegues de las sábanas blancas se escriben palabras, besos, suspiros, el vértigo soñoliento de sus caderas... Aunque se laven y planchen, mis dedos, como ciegos errantes, leen su caligrafía indeleble, la ortografía impúdica de la noche.
Fotografía: xavi07.blogspot.com/2009_02_01_archive.html
¿Tú eres el mismo de ayer? Evito el chiste fácil de las sábanas y el Lebrijano, y me quedo con la belleza de tus palabras de hoy. Un abrazo.
ResponderEliminarLo del lebrijano se lo djamos a las hojas mustias del roble.
ResponderEliminarGracias
Un abrazo
La ortografía impúdica es mi favorita.
ResponderEliminarUn abrazo, amigo.
En todo lo que hacemos y decimos dejamos huellas, por eso intento no dejar de hacer ciertas cosas o dejar de recorrer ciertos lugares. La huella siempre alude al recuerdo de lo pasado.
ResponderEliminarUn abrazo amigo!
Qué cosa más bonita. Miradme, Premio Reina Sofía de Poesía.
ResponderEliminarHago mío el comentario de mi hermano Octavio, aunque él es el maestro.
ResponderEliminarHe recordado a un colega que, hace muchos años, añísimos, se hizo una camisa blanca con las sábanas sobre las que se acostó por primera vez con quien era su novia y hoy es su mujer.
Un abrazo.
Preciosa caligrafía indeleble.
ResponderEliminarUn saludo.
¿Quién es "Reina Sofía"?
ResponderEliminarUn abrazo Miradme.
Las sábanas arrugadas son el vestigio arqueológico de los sueños.
ResponderEliminarSaludos.
Octavio, gracias.
ResponderEliminarUna abrazo para Marbella.
¿Te traerán tus devaneos a Sevilla esta navidad?
Llegados a ciertas edades, las huellas y las cicatrices van ocupando un espacio y cobrando una vida que antes no tenían. Algo así como una playa en agosto.Perdón por lo burdo de la imagen.
ResponderEliminarUn abrazo amigo.
P.D.: Te tengo abandonado, pero prometo ponerme al día en los próximos días. Tu blog merece mucho la pena.
Tengo las vitrinas llenas. Solo me queadrá una libra cuando quite el Portal de Navidad,
ResponderEliminarUn abrazo, Corpes.
Gracias, Juanma, pero eso que cuentas merece una entrada en tu blog. Y si le añades una entrevista al de la camsisa, mejor todavía.
ResponderEliminarUn abrazo y besito.
Gracias, alegre visitante, por tus palabras y por tu visita.
ResponderEliminarMe rindo a tus pies, Juan Carlos. Me da ganas de borrar mi entrada y poner tu frase.
ResponderEliminarUn abrazo.
Javier, vreo que Reina Sofía es un pabellón cobierto de Cercedilla.
ResponderEliminarUn abrazo tricolor
Y que no pierdan su olor con el suavizante.
ResponderEliminarUn abrazo, amigo Miradme.
Preciosa entrada Miradme san
ResponderEliminary el semblante ardiente de tu boca .... con el amor iluminando los plieges de la piel ...rastraeando huellas insondables , entre sábanas ...intenso ...intenso ...audaz ,intuitivo , ingenioso .
Saludos desde la isla
Felices fiestas !!!!
y un bello año para usted y su familia .
Rosna
Miradme, Feliz Navidad para ti y los tuyos y un próspero año nuevo.
ResponderEliminarUn abrazo!!
¿Será que la púdica ortografía es la que extendemos en un poema?
ResponderEliminarPues prefiero la impúdica.
Sin palabras...es excelente de verdad.
ResponderEliminarAlejandro, el olor de las sábanas daría para otra entrada. Todo llegará.
ResponderEliminarUn abrazo
Muchas gracias por tus palabras, amiga Yuriko. Es un placer tenerte aquí.
ResponderEliminarRubén, amigo filósofo. Yo también te deseo lo mejor para ti y tu familia para el próximo.
ResponderEliminarVentana, yo también la prefiero...
ResponderEliminarUn abrazo muy fuerte.
Libros gratis, eres muy generoso conmigo.
ResponderEliminarMuchas gracias.
Cuando era niña y mis progenitores se iban al cine de sesión de noche a mi me mandaban al Cine de las Sábanas Blancas. Yo pensaba en lo bien que ellos se lo pasaban mientras yo tardaba en coger el sueño con un cuento que ese día se me antojaba aburrido. Claro que en aquella época yo no sabía que en aquel cine de sábanas blancas se podían vivir las escenas más sensuales y eróticas y escribir con muy pocas palabras los poemas más apasionados.
ResponderEliminarEl texto, sugerente y sutil.
Un abrazo
simplemente PRECIOSAS PALABRAS.
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