18.4.12

Tumbadla


ESTO, Fabio, ¡ay horror!, que ves ahora será enhiesto pitraco carnoso, empinado cerullo –que no cerúleo-, espada de Damocles sobre cristos expirantes, rústica estaca sobre los cielos de Sevilla.
Bajo su amojonado esqueleto se esconderán cohortes de banqueros y políticos con ansias de grandeza, con vanidad infinita.
¡Cíclopes del Occidente, titanes, atlantes, hercúleos héroes, derribadla, tumbadla, ardedla y, luego, como castigo por su impúdica osadía, esparcid la modernidad de sus cenizas sobre los culos pensantes que la defecaron!


(Con el mayor de mis respetos a César Pelli, arquitecto de este edificio, pero con el mayor de mis desprecios a los políticos y banqueros que abusaron de su poder para acometer este engendro en este lugar).