25.10.11

ESTO

-¡Buenas noches!
-¡Buenas! ¿Qué le pongo?
-Veinticinco de diésel al blanco.
-¿El Seat?
-Sí.
-¿Quiere factura, recibo o algo?
-No, que pongan la gasolina más barata.
-Puff... Yo le digo a todo el mundo que el martes baja y que el viernes sube, pero hoy (martes) ha subido. ¡ESTO no hay quién lo entienda! ¡Estos ca...!
-Ni yo.
(Sonrisas entre las arrugas de ambos y las de un gasolinero mellado al fondo que sale del sueño de la rutina. Despedidas lacónicas).

23.10.11

Amnistía


(De amnestía).

1. f. Olvido legal de delitos, que extingue la responsabilidad de sus autores.

 Tras leer la entrada de Jesús no he podido aguantarme. ¿No hay políticos con un mínimo de cordura que digan lo que piensan sin temor a perder tres votos? Como no haya gente honesta y valiente, dentro de poco nos sentaremos en el autobús con algún asesino que lleve boina y antifaz.

18.10.11

Verborrea insomne


A veces es difícil entrar en la cárcel del sueño.
Mientras que los demás, entre respiraciones y movimientos inconscientes, duermen indefensos, tú, en vano, luchas por escapar de las garras de la conciencia, del río fundido de la noche. Es aquí cuando buscas una forma  –tan práctica como mística– de deshacerte del ritmo lento de las sombras.
Llegados a este punto, se abrirán dos caminos que azarosamente podrían precipitarte a la caverna del sueño: Si tus pensamientos se detienen en las vivencias presentes o pasadas, terminarás en un sinuoso laberinto de personas y recuerdos que inevitablemente te conducirá a la desesperación. La consciencia, como un perro que ladra a las sombras, se habrá rendido por entonces al ruido de la vida. Si, en cambio, adelantas el paso, cometerás el error de andar lo que aún no ha llegado, de repetir el molde antiguo de lo vivido o, peor aún, de entrar en el círculo incansable del tiempo.
Tal vez entonces, la mañana, nublados ya los ojos, te habrá liberado del légamo de la confusión.

5.10.11

Máquinas


Alumbrando minutos y horizontes,
los relojes y los faros
son hijos del mismo dios:
el tiempo, esa fría anémona movida por la corriente.

8.9.11

Déficit

-¿Respira?
-Con dificultad…
- ¿Se observan otros signos de vida?
-No lo sé… Se adivinan voces lejanas, difuminadas como el tinte morado de los atardeceres y tal y tal… Sí,  espera. Ya las veo. Hay palabras, sílabas rodando por la arena, memorias que saben a hierba amarga, a oscuridad de fábrica, a silencio…
-¿Vivirá, amigo?
-Tal vez, aunque este blog está mu malamente. Los inversores no ven perspectivas de futuro y las medidas adoptadas por el autor son un auténtico fracaso, otro más.
-¿Entonces…?
-Como no se ponga a trabajar de inmediato, el déficit de entradas se incrementará a unos niveles inasumibles por Blogger y, como consecuencia, acabarán cerrando su dominio. Una lástima, pero…

5.7.11

Huerto

Al sol, las páginas eran transparentes. Él estudiaba, leía perdido en dios sabe qué. Tú te entretenías jugando, viviendo con tesón de hormiga. Vivíais, vivíais con hermandad de sangre y fe: dos hermanos unidos por el destino, cosidos en el alma, ajenos a los ojos de aquella higuera.

22.6.11

Humildad



(Del lat. humilĭtas, -ātis).

1. f. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.



P.S.: En esta ocasión me tendréis que perdonar por seleccionar una acepción que no es especialmente lírica. El caso es que me ha encantado cómo se define un término que, tal y como están las cosas, dejará de utilizarse en breve.

20.6.11

Mar

El mecanismo es conocido: Te sitúas frente al mar (da igual la postura) y un engranaje de evocaciones eleva hasta lo alto palabras de otros –fingidas o no- que hablan de eternidades, de muerte, de belleza o de violencia. En beneficio de la ecología literaria vigente deberíamos reprender a los viejos poetas. Nos engañaron mostrándonos el tinte de los cielos disuelto en la nada, el plástico quemado de las olas encerrado en el vano maloliente de una caracola.


Mar, como he hecho en mil sitios, te miro a la cara y solo apartas tus ojos estrábicos. Tu flequillo torcido ya no esconde evocaciones falsas. No hay nada tras de ti, solo vacío, ecos de otros: mentiras mojadas en cajas de pescado.

19.6.11

El viejo colt

Entrego de nuevo mi viejo colt en las interioridades de un cajón de pino. Empezamos (o terminamos) mal. ¡Mal bahío, sí señor! Que sea para bien o para lo que dios quiera. No sé si la mano izquierda, la más rencorosa, me traicionará. Ella sabe dónde lo guardo y si fuera necesario en qué bar venden tabaco.
Primer día otra vez.

14.6.11

Campanas

Una campana quebrada
mueve los últimos hilos
blanquecinos de la fe.
Ancianas de pasos lentos
se dirigen a una iglesia
de ladrillo con grafitis
y ventanas de hierro verde.

Como si fuese de dios
siempre lo hermoso.
Como si la fealdad
fuese solamente humana.

3.6.11

Tardes con Ramón

Hoy viernes, a las 20 horas, en la Casa del Libro, C/ Veláquez  nº 8, Sevilla, se inaugura la exposición  fotográfica "Las miradas del amor" de Ramón Simón.

La presentación del  acto correrá  a cargo del poeta Julio Ariza. Además  del autor intervendrán los escritores de la tertulia literaria" Los Mercuriales": Alonso Coca, Jesús Cotta, José Manuel Gómez Fernández, Juan Antonio González Romano; José María Jurado; Fernando Moral; Alejandro Muñoz; y José Miguel Ridao.

Allí estaremos.

28.5.11

Pollitos


A corta distancia, como un mariscal de campo, un tipo con riñonera y gorra del Mundial vigila la tropa.  Nadie respira, nadie se mueve. Seis hileras de pollitos de peluche en la estrecha arena de una mesa de playa. Vuelven los pollitos, igual que el vendedor mostachones y de rifas irrenunciables, y el agente de seguros en la vertical de pisos de puertas cerradas. Están de moda otra vez.
Los poetas, ahogados en el mar inmenso de su ombligo, encapuchados con la vaina de su propia vanidad, perdidos en frías torres de metacrilato, confundidos entre perfiles y redes,  huyen como de la peste del pelo de burra de lo social, de las miserias de los hombres, del desarraigo, de la soledad del adolescente, del dolor del inmigrante, de la confusión de los días.
Continúo leyendo Hojas de Madrid con La galerna.

4.4.11

El despertar

                                                                            "...afirmó recio la mano y diome una gran calabazada"

Y yo que pensé que aquellos círculos parecían islas, y no eran más que ombligos rodeados por un enorme océano de indiferencia.

3.4.11

Deflagración

Un día cualquiera, anónimo, las mimosas abren sus ojos de luciérnaga y enseñan su amarillo solar.

30.3.11

Disparos

Fernando, fiel al determinismo de su origen serrano, es amante de la caza mayor (valga la redundancia). En su pueblo de la Sierra de Huelva es habitual pertenecer a un coto de caza, aunque ello suponga pagar todos los años una millonada. El peso de la tradición, el atávico apego a la sangre y al roce de la naturaleza terminan por convencer al más pintado.
Desde hace no demasiado, Fernando apenas hace uso de su escopeta y son frecuentes escucharle frases como estas: “Como la voy a matar si es una hembra”, “Pero si el venado apenas tiene cuernos…”
Paulatinamente, el punto de mira de su escopeta se ha ido reduciendo, no porque no pueda, sino porque le gusta demasiado la vida y la naturaleza. Este año, para sorpresa de todos, ha sustituido la pólvora de sus cartuchos por la exactitud milimétrica de una cámara réflex y un teleobjetivo descomunal tan potente y preciso, que apenas suena pero que dispara con silenciosa impudicia sobre la mirada distraída de los ciervas más recatadas.
¡Será por disparar!

(La fotografía pertenece al que les escribe y fue realizada hace un par de días. Prestad atención al bicho (?) que se esconde dentro de la flor. Miedo me da)

29.3.11

Exorcismo poético

A modo de exorcismo poético, escribo estas palabras sobre el teclado de mi ordenador por si las musas tienen a bien concederme al menos el 0´7 % de su valor. 

El mar, el mar y no pensar en nada. Medulas que han gloriosamente ardido. Busquemos otros montes, otros ríos. Abre tus ojos, Marta, que quiero oír el mar. Largo se le hace el día a quien no ama. Que la vida iba en serio. Tiene el mar su mecánica como el amor sus símbolos. El moho en mi mejilla recuerda el tiempo ido. ¡Ay, e cuán fermosa viene doña Endrina por la plaça! Fue un verano feliz… El último verano / de nuestra juventud.
Éramos entonces nosotros; no tú, no yo… Mirad: el arco de la vida traza el iris sobre el campo que verdea. Tú fuiste un tiempo cristalino río. Luchando cuerpo a cuerpo con la muerte. Nel mezzo del cammin di nostra vita. Te estreché la cintura, fría culebra gruesa que entre mis dedos resbala. Nunca vi Granada ¡Oh tela delicada, / antes de tiempo dada / a los agudos filos de la muerte! La noche está estrellada y ella no está conmigo. Que de noche le mataron / al caballero. Cómo se viene la muerte / tan callando. Huye sin percibirse lento el día. Donde habite el olvido. Así es mi vida, / piedra, / como tú. Festín de la desolación, el silencio, el olvido, la sombra. Media luna las armas de su frente. Mansamente, insoportablemente, me dueles. No te tardes que me muero. Me falta una palabra, una palabra. Aquellas que aprendieron nuestros nombres. Tus ojos son los ojos fijos del tigre. Cuya afrenta / publica el amarillo jaramago.

17.3.11

Y si…


Lenta y afanosamente, decreto a decreto, ley a ley, los hilos orwellianos del poder van cubriendo más espacios de libertad. Con sigilo maquiavélico, tan premeditado como implacable, los políticos, en su afán de controlar a los individuos, nos ofrecen un discurso tan pervertido como obstinado —Sí, digo individuos, frente a global, estatal, colectivo, corporativo, autonómico, municipal y social—.¿Quién no he escuchado, al menos doscientas veces en su vida,  aquello de una sociedad moderna, plural y democrática?
Desde el ámbito educativo en el que trabajo (y mucho) resulta habitual en la gran mayoría de mis compañeros padecer la sensación de transgredir permanentemente las normas, la confusa legalidad. Todo está tan reglado, es tal la maraña de normas, deberes, obligaciones y funciones que resulta a todas luces imposible su realización. Como consecuencia, la sensación de  acojonamiento injustado se impone en nuestras vidas.
Y si el inspector viene…, y si un padre…, y si alguien nos pide…
Para colmo de males, la administración se mueve como pez en el agua en el arte de la velada amenaza y la insinuación pseudolegalista. Curiosamente, este último extremo se lleva a cabo desde el plano verbal, rara vez desde el escrito. Como si el pez huyera del agua. Las reglas del juego siempre para los demás. Cuanto más lejos del ombligo, mejor.