10.6.14

El Beagle de Juan Luis Arsuaga


Fotografía: Universidad Complutense de Madrid

Con mecánica de navegante, unos dedos examinan, miden y, tal vez, imaginen bóvedas, curvas y relieves: una arquería de huesos fondeada en el beagle oscuro de una cueva.
Allí, la vida se revela en milímetros: desde la marfileña blancura de unos huesos que perdieron su cadencia bípeda hasta la oquedad de un cráneo que jamás pensó nuestros días.
La vida habitó esta misma playa que ahora cubren piedras, tierra y esquirlas, y en donde, sepultados sobre el légamo de los años, se dispersan átomos, mitocondrias y ADN.
Tras ellos, Arsuaga navega con viento lento e incluso se sumerge en las remotas certezas que confirman que, bajo la escafandra del tiempo, siempre fuimos los mismos que ahora elucubramos sombras y símbolos tras la luz de una linterna.
Arsuaga sabe que la vida se alimentó de la imaginación, de la amistad, de las alianzas, de la guerra y la muerte; que sobrevivió al dolor del parto, al fuego de la superación, al veneno de los placeres.
Arsuaga expone, argumenta y, como círculos en el agua, superpone especies, conductas, estrategias e hipótesis… También pasión, conocimiento y dudas, muchas dudas, tantas que lo hacen más humano. 

21.5.14

De cómo un profesor refiere a un alumno recién llegado qué cosas acaecieron en aquella inhóspita y desangelada escalera de instituto

Por esta escalera que ves, imberbe muchacho, se descubrieron (con impúdico soslayo) culos redondos e ingrávidos que, salpicados de cómplices sonrisas, bruñeron la aspereza de los peldaños.
En este mismo lugar subieron, sin que nadie lo advirtiese, miles de besos volanderos.
Aquí, cientos de Orfeos regresaron sus ojos al desdén del olvido y, allí, anónimas Tisbes agujerearon las paredes con lacónicos suspiros. 
En estos escalones, páginas de un gastado manual, escribieron iniciales que se alzaron como cometas, palabras que prometieron el futuro y flechas que sangraron los cielos.
De aquellos amores erráticos, joven muchacho, solo queda el turbulento río de la adolescencia precipitándose sobre las barandas del tiempo.

26.2.14

Voladura

Fotografía: Alonso CM.

Sirva esta imagen para expresar mi estado de ánimo después de una larguísima semana postrado por un virus tan dañino como "malajoso". Aunque lo ha intentado con vehemencia, no ha podido conmigo, un bético forjado en mil batallas y derrotas.

9.2.14

Fauno

Os ofrezco hoy un azulejo de una fuente sevillana, por supuesto abandonada a su suerte (valga la redundancia).

Fotografía: Alonso CM.


26.1.14

Cantar sabroso

Fotografía: Alonso CM.
Aquí os dejo a un verderón que esta mañana me sorprendió mientras cantaba sus cuitas amorosas a los cuatro vientos. Me llamó la atención la atalaya que utilizó para endulzar sus trinos: la breva de una higuera. A pesar de que el objetivo de mi cámara no me permitió acercarme más, creo que se ve razonablemente bien,

4.10.13

La cosa

-¿Cómo va la cosa?
-¡Ay, la cosa...! Cómo no será la cosa, que hemos prohibido hablar de la cosa.
         
(Anécdota de esta mañana)