20.9.12

Un río, un luchador



El Guadaíra es un río que, habiendo tenido el dudoso privilegio de ser el más contaminado de España, se negó a morir. Durante décadas soportó el veneno negro del alpechín, la herida transparente de la sosa cáustica y el abandono secular de políticos y ciudadanos sin que nada ni nadie acabara con él. Tal es el poder de recuperación de la naturaleza.
No hace mucho, cuando llegaban las lluvias de otoño, las empresas del aderezo de la aceituna situadas río arriba liberaban a través del alcantarillado público y de tuberías conectadas ilegalmente a los arroyos todos los desechos químicos que acumulaban. En horas una cuarta de “nata” tóxica cubría el tapiz de la corriente.
Recuerdo haber visto bancos de peces, casi asfixiados, arremolinados en unos pocos manantiales de agua limpia. Incluso llegué a ver a alguien que, valiéndose de una red, capturaba todos los peces que podía, para después salvarlos en una alberca propia. Días más tarde, pasaba la riada química, los devolvía al río.
Aunque el problema aún no se ha resuelto del todo, la situación ha mejorado significativamente hasta el punto de que la naturaleza vuelve a ocupar el espacio que había perdido. Espero que algún día consiga recuperar la belleza que en otra época supieron plasmar tanto los viajeros románticos del XIX como los pintores costumbristas andaluces.

Os dejo a continuación una vista otoñal de sus riberas.
 Fotografía: Alonso CM.

4.9.12

Acto fallido


¡Fuiste claustro a la mañana, sábana al sol, luminosa...! El dictado quedó entrecortado entre el estupor del profesor y la perplejidad de los alumnos. Sin darse cuenta, don Ildefonso había dejado de leer el libro y dictaba sus pensamientos.